
Peritación y restauración tras incendio en la ciudad de Barcelona
Cuando en una finca de Barcelona se apaga un incendio, empieza la parte que casi nadie explica bien. El fuego suele quedarse en una habitación; el humo, no.
Lo que queda repartido por el resto del inmueble son partículas de combustión incompleta, y su comportamiento depende por completo de qué material ardió: si fue madera, papel o cartón, el residuo es seco y se retira en seco, porque en cuanto se moja se convierte en pasta y se mete en el poro del yeso; si el foco fue una cocina, el residuo es graso y proteínico, casi transparente a la vista pero de olor tenaz, y necesita química alcalina y tiempo de contacto; si ardieron plásticos, cables o carpintería de PVC, el residuo es ácido y clorado, deja manchas amarillentas y se come el metal. Mezclar métodos o empezar a frotar con lo primero que hay en el armario transforma un daño superficial en uno permanente, y eso ya no lo arregla nadie.
Por eso en FIXOREX invertimos el orden habitual: primero medimos, después reparamos. Nuestra intervención arranca con una peritación real del daño —recorrido del humo, mapa por estancias, test de limpieza sobre cada tipo de material— de la que sale un informe que entregamos al propietario y al perito de la compañía. En ese informe figura lo que se recupera, lo que se recupera con reservas y también lo que no tiene arreglo, algo que preferimos decir por escrito antes que prometer milagros y desdecirnos a mitad de obra.
A partir de ahí ejecutamos: contención para que el residuo deje de viajar por conductos y patios, neutralización con la química que corresponde a cada tipo de hollín, estabilización de metales e instalaciones frente a la corrosión, tratamiento del olor en el material que lo emite y no en el aire, retirada de lo calcinado con derivación a gestor autorizado de los residuos peligrosos, y verificación instrumental de partículas y compuestos volátiles antes de devolver la vivienda.
El caso barcelonés tiene además una particularidad que condiciona todo lo demás. Esta es una ciudad de fincas antiguas, patios de luces estrechos y cajas de escalera que funcionan como chimeneas: un incendio en un segundo puede dejar residuo en el quinto sin que allí se haya quemado nada. La consecuencia práctica es que la mitad de nuestros avisos no vienen del piso siniestrado, sino de los vecinos y, sobre todo, del administrador de fincas, que necesita saber cuántas viviendas están afectadas de verdad, qué corresponde al seguro de la comunidad y qué a cada póliza particular.
Estamos acostumbrados a ese escenario: peritamos vivienda por vivienda, emitimos informes separados, coordinamos accesos y calendarios y, si hace falta, lo explicamos en junta. Trabajamos en todos los distritos de la ciudad, del Eixample a Nou Barris, y cada intervención se cierra igual: con un acta de entrega que documenta qué se hizo, con qué producto, con qué resultado de medición y qué queda pendiente de reposición.
Peritamos el daño y después lo reparamos
Nuestro trabajo se ordena en dos mitades. La primera es diagnóstica: identificar el residuo, seguir el recorrido del humo, probar sobre cada material y escribir qué se salva y qué no. La segunda es de ejecución: neutralizar, estabilizar metales y equipos, tratar el olor en su emisor y medir el aire. Sin la primera, la segunda es una apuesta.
Peritación del daño
Recorremos el inmueble estancia por estancia, identificamos el foco y la trayectoria del humo y levantamos un mapa que clasifica cada superficie como recuperable, dudosa o perdida.
Test de superficies
Hacemos pruebas de limpieza controladas sobre yeso, estuco, madera vista, hierro, tejidos y plásticos antes de decidir producto y método, porque probar en un rincón evita arruinar una pared entera.
Contención del residuo
Sellamos huecos, patios de luces y conductos y creamos depresión para que las partículas dejen de viajar hacia las estancias y viviendas que todavía están limpias.
Neutralización por tipo de hollín
Aplicamos arrastre en seco al residuo de madera y papel, tensioactivo alcalino al graso de cocina y neutralización química al clorado de plásticos, que es el que mancha y corroe.
Control de corrosión
Estabilizamos metales, cuadros eléctricos, electrodomésticos y equipos informáticos atacados por los humos ácidos, el daño que suele manifestarse tres semanas después del incendio.
Tratamiento del olor en origen
Buscamos y eliminamos el material que sigue emitiendo, y solo después oxidamos y sellamos. Un ambientador sobre un residuo activo dura una semana y vuelve.
Verificación de la calidad del aire
Medimos partículas y compuestos volátiles y no damos por terminada una vivienda hasta que los valores permiten volver a habitarla con normalidad.
Retirada y gestión de lo calcinado
Clasificamos y evacuamos el material perdido y derivamos a gestor autorizado los residuos peligrosos del siniestro: aerosoles, aceites, baterías y restos de amianto en fibrocemento antiguo.
Coordinación con comunidad y perito
Ordenamos accesos, avisos a vecinos y calendarios con el administrador de fincas, y entregamos al perito un informe que incluye también lo que no tiene arreglo.
En una finca barcelonesa el humo casi nunca se queda donde ardió: el efecto chimenea en los edificios lo empuja por el patio de luces y por la caja de escalera hasta plantas que no vieron una sola llama.
Los siniestros que llegan a nuestra mesa cada semana
La mayoría de avisos que recibimos en Barcelona vienen de tres sitios: administradores de fincas con una vertical entera impregnada de humo, familias que han tenido un fuego de cocina y comerciantes con el local parado. Se suman las empresas que descubren, semanas después, que la electrónica expuesta a humos clorados ha empezado a fallar.
El incendio de la comunidad
Arde un piso y el humo sube por el patio de luces y la escalera, dejando residuo en media finca. Hay que peritar vivienda por vivienda y separar lo que cubre el seguro de la comunidad de lo que cubre cada póliza.
El fuego de cocina
Una freidora o una campana generan un residuo graso y proteínico que apenas se ve, se posa en toda la casa y huele durante meses si se limpia con producto neutro en lugar del alcalino que le corresponde.
El comercio parado
Un local a pie de calle con género, mobiliario y equipos expuestos al humo, donde el reloj corre: cada día cerrado pesa y hay que decidir rápido qué se trata y qué se repone.
El cuadro eléctrico atacado
Un incendio con plásticos y cableado deja residuo ácido sobre cuadros, motores y electrónica. Aparentemente todo funciona, pero la corrosión avanza y el fallo llega semanas después.
Por qué medir antes de frotar cambia el resultado
La diferencia entre un resultado bueno y uno irreversible se decide en los primeros minutos de intervención, cuando alguien elige con qué toca la primera pared. Un residuo seco arrastrado en húmedo y un residuo clorado frotado sin neutralizar son dos formas de estropear un inmueble que después ya no admiten marcha atrás.
Diagnóstico antes que trapo
Identificamos el residuo y probamos sobre cada material antes de intervenir, porque el método equivocado incrusta la mancha de forma definitiva.
Informe honesto para el perito
Ponemos por escrito lo que se recupera y lo que hay que reponer. Lo que no consta en el informe no se indemniza.
Corrosión bajo control
Estabilizamos metales, cuadros y electrónica expuestos a humos ácidos para que el fallo no aparezca semanas después.
Olor tratado en su origen
Localizamos el material que sigue emitiendo y lo resolvemos ahí; oxidar el aire sin eso solo aplaza el problema.
Hablamos el idioma del administrador
Informes separados por vivienda, coordinación de accesos y explicación en junta cuando el siniestro afecta a la comunidad.
Acta de entrega documentada
Cerramos con papeles: qué se trató, con qué, con qué resultados de medición y qué queda pendiente.
Del primer aviso hasta el acta de entrega
Contenemos primero, para que el residuo deje de repartirse por la finca. Peritamos después, con test de superficie y mapa por estancias. Neutralizamos con la química que pide cada tipo de hollín, controlamos corrosión y olor y, antes de devolver las llaves, medimos. Cada fase deja un documento detrás.
Contención
Sellamos patios, conductos y huecos para que el residuo deje de viajar hacia lo que aún está limpio.
Peritación
Mapa de daño por estancia, test de superficie e informe con lo recuperable y lo que no lo es.
Neutralización
Química y mecánica específicas para cada tipo de hollín, más control de corrosión y olor.
Entrega
Medición de partículas y compuestos volátiles y acta que documenta todo lo aplicado.
Sobre qué materiales y qué daños intervenimos
Trabajamos sobre el residuo seco de madera y papel, sobre el hollín graso de cocina y sobre el clorado de plásticos y cableado, y también sobre lo que esos residuos provocan: corrosión en metales, cuadros y electrónica, textiles impregnados y material calcinado que hay que clasificar y evacuar correctamente.
Fincas, comercios, oficinas y espacios comunitarios
Intervenimos en pisos de finca antigua y en áticos, en escaleras, patios de luces y vestíbulos de comunidad, en locales a pie de calle, oficinas y bares, y en cuartos técnicos y de contadores. Cambia la escala y cambia el material, pero el procedimiento de peritar antes de tocar es siempre el mismo.
Los distritos y barrios de Barcelona que cubrimos
Cuando el siniestro toca zonas comunes, el interlocutor natural es un administrador colegiado en el Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona-Lleida, con quien coordinamos accesos, informes y partes.
Lo que cuenta quien ya ha pasado por esto
«Peritaron piso por piso y separaron lo de la comunidad de lo de cada propietario. Con ese informe delante, la junta aprobó la intervención en veinte minutos.»
«El piso parecía limpio pero olía. Nos explicaron lo del hollín graso, cambiaron de producto y el olor desapareció de verdad, no tapado con perfume.»
«Nosotros no ardimos, pero el humo llegó por el patio. Midieron partículas y nos dieron un informe con el que el seguro no pudo decir que no había daño.»
«Nos dijeron desde el primer día qué mercancía era irrecuperable en lugar de marearnos. Perdimos menos tiempo y reabrimos antes de lo que temíamos.»
«Escalera estrecha, madera vista y mucho miedo a que la limpieza estropeara más. Hicieron pruebas antes de tocar nada y se notó el criterio.»
«Nos avisaron de que la electrónica iba a fallar semanas después aunque entonces funcionara. Pasó exactamente eso, pero ya estaba en el informe.»
«Peritaron piso por piso y separaron lo de la comunidad de lo de cada propietario. Con ese informe delante, la junta aprobó la intervención en veinte minutos.»
«El piso parecía limpio pero olía. Nos explicaron lo del hollín graso, cambiaron de producto y el olor desapareció de verdad, no tapado con perfume.»
«Nosotros no ardimos, pero el humo llegó por el patio. Midieron partículas y nos dieron un informe con el que el seguro no pudo decir que no había daño.»
«Nos dijeron desde el primer día qué mercancía era irrecuperable en lugar de marearnos. Perdimos menos tiempo y reabrimos antes de lo que temíamos.»
«Escalera estrecha, madera vista y mucho miedo a que la limpieza estropeara más. Hicieron pruebas antes de tocar nada y se notó el criterio.»
«Nos avisaron de que la electrónica iba a fallar semanas después aunque entonces funcionara. Pasó exactamente eso, pero ya estaba en el informe.»
Cuéntanos qué ardió y en qué finca
Si el fuego ha entrado en tu casa, en tu comercio o en la finca que administras, llámanos y organizamos la peritación del daño cuanto antes. No te vamos a prometer por teléfono que se salva todo, porque no lo sabemos hasta ver qué ardió y qué residuo ha dejado; lo que sí te garantizamos es que iremos, mediremos, haremos los test de superficie que hagan falta y te diremos con claridad qué se recupera, qué habrá que sustituir y qué presupuesto cerrado supone cada cosa.
Ese informe te sirve tal cual para el perito de tu aseguradora y para la junta de la comunidad. Atendemos toda Barcelona ciudad y trabajamos habitualmente con administradores de fincas, así que si el siniestro afecta a varios pisos a la vez, sabemos cómo ordenarlo.
¿Fuego o humo en una finca de Barcelona? Pide la peritación del daño
936 940 451