
El Eixample es, con diferencia, el distrito desde el que más nos llaman, y no por casualidad. Sus fincas de principios del siglo XX combinan patios interiores profundos, cajas de escalera generosas y viviendas de techos altos comunicadas por conductos y montantes que atraviesan el edificio de arriba abajo. Cuando arde un piso en un principal, el humo encuentra ese recorrido vertical y en cuestión de minutos deposita residuo en plantas que están cuatro alturas más arriba. El propietario del quinto abre la puerta al día siguiente, no ve nada quemado y da por hecho que no tiene daño; a las dos semanas empieza a notar el olor y a encontrar contactos oxidados.
A eso se añade el valor de los acabados. Aquí es habitual encontrar suelo hidráulico original, molduras de escayola, carpintería de madera con barnices antiguos y estucos que no admiten un tratamiento agresivo. Un producto mal elegido sobre un mosaico Nolla o sobre una moldura no arregla el hollín: añade un segundo daño encima del primero, y ese ya no lo cubre nadie. Por eso en el Eixample dedicamos más tiempo del habitual a los test de superficie antes de decidir la química de cada estancia.
En FIXOREX BARCELONA hacemos limpieza y restauración post incendio en el Eixample con mapa de daño por vivienda, informe separado para cada póliza y coordinación con el administrador de la finca cuando el siniestro afecta a varias plantas.
Restauración para particulares y empresas
El aviso típico del Eixample no lo da el piso que ardió, sino el administrador de fincas al que empiezan a llamarle vecinos de distintas plantas quejándose de olor. Ese encargo exige informes separados por vivienda, distinguir lo que corresponde al seguro de la comunidad de lo que va por cada póliza particular y un calendario de accesos que no colapse la escalera. También nos llaman comercios de los bajos, que sufren el residuo que baja por el patio hacia sus almacenes.
Cobertura post incendio en Eixample
Antes de intervenir estudiamos por dónde ha subido el humo: montantes, patio interior, huecos de instalaciones y cajas de persiana. Ese recorrido nos dice qué viviendas hay que revisar aunque sus propietarios digan que están bien.
Dreta de l’Eixample
Fincas señoriales con acabados originales.
Esquerra de l’Eixample
Patios profundos y montantes verticales.
Sagrada Família
Bloques densos con conductos compartidos.
Sant Antoni
Comercio a pie de calle bajo vivienda.
Proceso de limpieza y restauración
Acudimos a valorar el daño y te entregamos el informe por escrito, con el mapa por estancias y la lista de lo no recuperable, listo para enviarlo a la aseguradora.
Contención y estabilización
Al llegar cerramos el paso del humo hacia lo que no ardió: sellamos huecos, patios de luces y conductos, retiramos el agua estancada y bajamos la humedad ambiente, porque mientras el residuo de combustión siga en el aire sigue posándose sobre superficies limpias.
Mapa de daño
Analizamos qué ardió y qué tipo de residuo ha dejado, hacemos test de limpieza sobre cada material y levantamos un mapa de daño por estancia. Con ese mapa redactamos el informe para la aseguradora, que recoge tanto lo que se recupera como lo que ya no tiene arreglo.
Neutralización según el residuo
Cada hollín pide su química y su mecánica. Al seco no se le echa agua: se aspira y se arrastra. El graso de cocina solo cede con un tensioactivo alcalino, y el clorado se neutraliza antes de tocarlo. Aplicar el método equivocado incrusta la mancha de forma definitiva.
Corrosión, olor y aire
Estabilizamos metales, cuadros eléctricos y electrónica atacados por los humos ácidos, tratamos el olor en la fuente y no con perfume, y medimos partículas y compuestos volátiles hasta que el ambiente vuelve a ser habitable.
Acta de entrega
Cerramos con una entrega documentada: qué se trató, con qué producto, qué resultados dieron las mediciones y qué partidas pasan al expediente del seguro. Un trabajo terminado se demuestra con papeles, no con una impresión visual.
Limpieza de hollín por tipo de material
Medimos el residuo sobre yeso pintado, estuco, madera vista, hierro forjado y mosaico hidráulico, y tratamos cada uno con lo que admite. Después revisamos cuadros eléctricos y electrónica de las viviendas afectadas, porque el daño ácido no da la cara hasta pasadas unas semanas.
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Preguntas frecuentes en Eixample
¿Por qué hacéis un diagnóstico antes de limpiar en lugar de empezar ya?
Porque el residuo que deja un incendio no es uno solo, sino varios, y cada uno reacciona de forma opuesta al mismo producto. Aplicar agua a un hollín seco lo empasta y lo mete en el poro; frotar un residuo clorado sin neutralizarlo lo fija en amarillo para siempre. Media hora de diagnóstico y unos test de superficie evitan daños que después ya no se deshacen. Además, ese informe es lo que sostiene tu reclamación ante el seguro.
¿En qué se diferencian los tipos de hollín?
El de combustión de madera, papel o cartón es seco, ligero y poco adherente: se retira en seco. El que sale de una cocina es graso y proteínico, apenas se ve pero huele muchísimo, y pide tensioactivo alcalino con tiempo de contacto. El de plásticos, cables y PVC es ácido y clorado: mancha en tonos amarillos, ataca al metal y hay que neutralizarlo químicamente antes de arrastrarlo. Casi todos los siniestros mezclan dos o tres.
¿Humo o fuego en una finca de Eixample? Pide que valoremos el daño
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